Autorrelatos
Autorrelatos es un proyecto pictórico desarrollado entre 2014 y 2016. Se origina en una etapa de transición personal marcada por la maternidad, el trabajo doméstico, la formación en artes y el cambio de rumbo profesional. El proyecto toma esa experiencia como punto de partida y la traslada al plano material.
Durante este periodo el taller funcionó como espacio de experimentación. No había una técnica establecida. Cada obra se construyó a partir de pruebas con anilinas alimentarias, grasa y otros materiales orgánicos, junto con procesos químicos que afectaban directamente la superficie.
El cuerpo aparece como figura reiterada y sometida a variación. La repetición permite examinar cambios de percepción y de forma. Con la incorporación del hierro y los ácidos, el soporte adquiere un papel activo: se oxida, se altera y registra transformaciones físicas con el tiempo.
Autorrelatos documenta un momento específico de exploración donde el cuerpo y la materia se trabajaron como campos de prueba. El proyecto marca el inicio de una línea de investigación sobre desgaste, transformación y soporte que continuará en obras posteriores.
Marco conceptual
Autorrelatos se construye a partir de la experiencia concreta de mi cuerpo durante un periodo de transición vital. En ese momento asumía simultáneamente la maternidad, las tareas domésticas, la formación en artes y el cambio de rumbo profesional. Esa superposición de responsabilidades modificaba mi percepción corporal.
El proyecto toma esa experiencia como punto de partida. El cuerpo aparece condicionado por exigencias físicas y sociales específicas: cansancio acumulado, cambios hormonales, presión económica y expectativas externas sobre la figura femenina en el ámbito familiar y académico.
La repetición de la figura funciona como método. Dibujar y pintar el mismo cuerpo varias veces permite observar cómo se construye la imagen corporal y cómo varía según el encuadre, el color y el tratamiento del soporte. La identidad se entiende como una construcción atravesada por la mirada ajena y por la propia autopercepción.
La elección de anilinas alimentarias y grasa incorpora materiales presentes en la rutina doméstica y en el consumo cotidiano. El hierro y los ácidos introducen procesos de oxidación y deterioro que modifican físicamente la superficie. El soporte deja de ser estable y registra transformaciones reales con el tiempo.
Autorrelatos aborda el cuerpo propio dentro de un contexto definido por responsabilidad, desgaste y cambio profesional. La pintura actúa como herramienta para analizar esa etapa desde la experiencia directa.
Transición hacia Errantes y la exploración del espacio público
Autorrelatos marca el momento en que el cuerpo propio se convierte en campo de análisis. La experiencia corporal aparece atravesada por responsabilidades, decisiones y condiciones concretas de vida.
Ese proceso abre una pregunta que se amplía hacia el exterior: ¿qué ocurre cuando el cuerpo se sitúa en la calle? ¿Cómo se transforma al habitar el espacio público? ¿De qué formas el entorno urbano modifica la postura, el movimiento y la percepción?
El paso hacia Errantes surge del interés por el cuerpo en relación con el entorno urbano. El foco se desplaza del cuerpo autorreferencial al cuerpo en tránsito. La atención se concentra en la interacción entre individuo y ciudad.
La materialidad también cambia de escala. En Autorrelatos el soporte reaccionaba mediante procesos químicos. En los proyectos posteriores, el territorio se asume como superficie afectada por uso, abandono, tránsito y acumulación. La ciudad registra huellas del mismo modo que el cuerpo.
Desde Autorrelatos emerge un cuestionamiento que continúa en mi práctica: ¿cómo transforma el cuerpo el espacio que ocupa y de qué maneras ese espacio transforma el cuerpo?























