Érase una vez
bajo techo
(2017 - 2024)

Techo Azul nació en un territorio del corregimiento de Amaime (Palmira), conocido como Barrio Azul. En los años noventa, muchas casas fueron levantadas con techos improvisados de plástico azul, reutilizado del sistema de riego del Ingenio Manuelita. Ese azul cubría los hogares y también tocaba todo lo demás: teñía los cuerpos, los objetos y la luz. El color terminó convirtiéndose en atmósfera. En una manera de habitar.

Llegué al territorio acompañando procesos comunitarios junto a la Fundación Auxilius Deus. Entre caminatas, conversaciones y visitas constantes empecé a registrar cómo la luz se filtraba por esos techos y cómo esa filtración cambiaba la percepción del espacio. La pintura apareció como respuesta: una forma de observar, de escuchar, de dejarme tocar por el lugar y devolver algo desde la imagen.

Entre 2017 y 2020 desarrollé una investigación que cruzó cuerpo, pintura, fotografía, cotidianidad y archivo visual. De ahí surgió Érase una vez bajo techo, un proyecto que reúne pintura, instalación y fotografía: un retrato fragmentado de un momento de transformación territorial. Hoy muchos techos azules ya no existen, pero la memoria persiste en las imágenes, en lo que quedó en la piel del barrio y en lo que todavía resuena cuando vuelvo.